daño por el glifosato

Técnicos del organismo entendieron que la aplicación pudo haber sido con una mezcla de glifosato con otras fórmulas.

La Secretaría de Ambiente de Salta realizará la semana próxima una inspección en las tierras de Colonia Santa Rosa, en el departamento Orán, tras la afectación que habría causado la aplicación de un herbicida en las plantaciones frutales y hortícolas de la zona.

Así lo confirmó Fernando Tausig, ingeniero y técnico profesional del área de Fitosanitarios de la Secretaría de Ambiente, tras los hechos acontecidos hace dos semanas en el municipio que se encuentra en el departamento Orán.

“No llegó hasta el momento ninguna denuncia formal”, aclaró Tausig al sostener que se enteraron del problema por los medios de comunicación. Añadió que si bien el uso del ácido 2,4-Diclorofenoxiácetico (2,4-D) en formulaciones de ésteres butílicos e isobutílicos está prohibido, en muchos casos se sigue mezclando con el glifosato dada la efectividad en plantaciones industriales.

Contó que incluso tras esta prohibición “la industria ha desarrollado una formulación salamina que es menos volátil”, y explicó que esto “potencia” el herbicida.

“La denuncia no se puede hacer porque no se sabe de dónde vino la deriva del producto. Pero estamos por radicar una exposición policial”, dijo a Salta/12 el concejal santarroseño Facundo Quiroga.

Tras asesorarse con especialistas en el tema, el edil indicó que por el estado en el que quedaron las plantas se entendió que se trató de un herbicida hormonal, y que la deriva llegó en relativamente “poca proporción”, porque de lo contrario directamente hubiese “matado la planta”. Eso se vio en los racimos de algunas plantas de tomate que perdieron parte del fruto, lo cual implicará una pérdida para los pequeños y medianos productores de hortalizas de la zona.

“El tratamiento para revertir el proceso es altamente costoso”, añadió Quiroga; es una inversión que mal podrían afrontar quienes producen la tierra para vivir al día, dado que son agricultores familiares que incluso arriendan la tierra que trabajan y en la que viven mientras producen.

El concejal dijo que los técnicos que lo asesoraron le informaron además que el área afectada se extiende a entre 6 mil y 7 mil hectáreas, “abarcando además al pueblo, no solamente las fincas”. Las frutas y verduras afectadas en mayor o menor medida fueron: pimiento, tomate, chaucha, bananas, zapallo zucchini y zapallito.

Sin consecuencias por afectar frutas y verduras

Una observación que hicieron los asesores a Quiroga, es que al menos en Salta (y al parecer también en el país) no existe legislación alguna que prevenga de los daños a la producción hortícola por la deriva de herbicidas que se usan en cultivos de granos o industriales.

En este punto, los asesores explicaron al concejal que se debiera cumplir con las distancias mínimas para la aplicación de herbicidas entre la tierra donde hay cultivos industriales (soja, poroto, caña de azúcar, entre otros) y las frutas y verduras que son de consumo cotidiano. El peligro radica en que los herbicidas hormonales que utilizan los cultivos industriales “pueden tener derivas de 20 a 30 kilómetros”, y afectar a las producciones medianas o pequeñas.

“Los productores ya vienen golpeados porque el valor de la verdura cuando la venden es muy bajo, y ahora perdieron producción. Esto necesita un estado presente”, afirmó Quiroga.

Fuente: Salta/12