El caballo Secreto

La abogada Carmen Céspedes Cartagena dijo que formalizará la denuncia penal contra tres hombres de El Quebrachal, a quienes identificó como propietarios del equino.

La abogada de la Fundación Ajuya Jalala, Carmen Céspedes Cartagena, informó que denunciará por maltrato animal a los dueños de «Secreto», un caballo que fue llevado desde la localidad de El Quebrachal hasta Santiago del Estero para competir en una carrera cuadrera y murió en el hipódromo murió el 27 de abril.

Céspedes Cartagena precisó que denunciará a los tres propietarios del equino, a quienes identificó como Leonardo García, Alejandro Santillán y Ricardo Mercado.

El caballo murió el domingo último, alrededor de las 18 horas en Santiago del Estero. Ricardo Mercado dijo al diario Expresión del Sur que la causa de la muerte fue una convulsión que empezó al mediodía de ese día.

Hubo muchos posteos en redes sociales por la muerte de Secreto, y también fue motivo de noticia en varios portales informativos. Era un caballo conocido en el ámbito «burrero», ya que se lo hacía participar en competencias nacionales e internacionales. Secreto era hermano de otro caballo muy conocido, «Americano», que falleció por un «cólico fulminante».

«Secreto es un animal muy conocido en Salta, el que más dinero les hizo ganar a los dueños de El Quebrachal en Anta. Días antes estaba mal, tuvo una lesión anterior en su cuerpo, un desgarro en sus ancas en la última carrera que corrió en El Quebrachal», dijo Céspedes. Indicó que esa situación era pública y pensó que «lo iban a jubilar» y dejarlo «vivir en libertad». Sin embargo, consideró que se lo forzó a seguir corriendo.

«Secreto ya no podia correr», sostuvo Céspedes. La abogada tiene un video que le enviaron cuando el caballo ya estaba enfermo, donde se ve al jockey que montaba a Secreto, con un frasco para inyectar. «Parece que otras personas le dicen que baje un cambio, que no lo inyecte, él dice cómo que no va a correr», interpretó la letrada.

«Eh cuidado, aflojá un poquito con eso porque parece que Secreto no corre», le dice un hombre al jockey. A lo que este último responde: «¿No corre?, ya vamos aflojar, mirá como ando yo, mirá cómo estoy yo», y saca de uno de sus bolsillos un frasco con algo para inyectar y del otro una jeringa, mientras da pasos sobre el mismo lugar.

«¿Hasta dónde llega la ambición del ser humano, hasta cuándo van a seguir usando a los animales? Me indigna este tipo de cosas. Me supera el uso y el antropocentrismo a los animales», cuestionó Céspedes.

Como la muerte de Secreto ocurrió en Santiago del Estero, Céspedes explicó que la denuncia debe radicarse allí, e indicó que la realizará por la web del Ministerio Público Fiscal y una colega suya, Florencia Carol, integrante del Instituto de Derecho Animal del Colegio de Abogados de Santiago del Estero,

Céspedes dijo que perseguirá esta causa como denunciante, y tiene previsto viajar a Santiago del Estero. Señaló que ya se perdió una prueba importante, «la necropsia» que debe realizarse en 72 horas desde que muere un animal.

Leyes de protección

La letrada explicó que la ley nacional 14.346, que protege a los animales del maltrato y la crueldad, prohíbe el uso de animales en espectáculos públicos y también «habla de no utilizar drogas en animales». Pese la supremacía de esa legislación, indicó que hay provincias y municipalidades que permiten actividades violatorias de esta normativa.

Céspedes indicó que la pena por maltrato animal según la ley vigente puede alcanzar un año de prisión condicional o más en concurso con otros delitos. Contó que consiguió 8 sentencias condenatorias en Salta y una fue de 3 años, en principio condicional pero se volvió efectiva ante un incumplimiento de medidas impuestas.

«La ley 14.346 en su artículo segundo menciona que aquellas personas que estimulen a los animales con drogas sin fines terapéuticos, que no le proporcionen un descanso adecuado y/o los hagan trabajar en jornadas excesivas están cometiendo un evidente caso de maltrato animal», dijo por su parte Lucas Iñigo, de PAS (Protectora de Animales Salta).

«Las carreras cuadreras no se deberían realizar en ninguna parte del país. Por donde las veas son ilegales. Hay evidente maltrato hacia los animales, muchos mueren en la competencia por la sobreexigencia, sin ningún tipo de control, se los explota en las carreras y luego cuando sufren una lesión o cuando ya no responden a la gran cantidad de fármacos a los que son sometidos, son desechados como basura o vendidos a un matadero por unos cuantos pesos», sostuvo.

El referente animalista también señaló que en esas competencias «se permite el consumo de alcohol, siempre hay peleas y también murieron o salieron heridas muchas personas que por no guardar distancia han sido impactadas por los caballos. La verdad que no entiendo como los intendentes de los distintos municipios, permiten estas actividades donde además se hacen apuestas millonarias ilegales fuera de todo control», cuestionó.

Iñigo indicó que las carreras de caballos «lamentablemente no están prohibidas». Recalcó que los organizadores «tienen una espalda económica muy importante y es complicado prohibirlas. Pero así como las corridas de toros o los circos con animales, soy bastante optimista con que falta poquito para que se terminen».

Céspedes señaló la falta de controles en estos espacios respecto al estado sanitario de los animales. Y aseguró que si les realizara análisis de sangre, se comprobaría que «el 90 por ciento de los animales al momento de salir a correr, son inyectados».

La abogada dijo que ante el maltrato animal «es deber de los fiscales intervenir» de oficio. Sin embargo, hay  funcionarios de justicia y de los poderes ejecutivos o legislativos que también participan de estas carreras cuadreras. «Tenemos que ver que esos animales no estén con un tipo de drogas que los exciten o habiliten a correr», insistió Céspedes.

Este martes por la tarde, también se conoció la muerte de otro caballo, «Amiguito de lo ajeno», durante carrera en el hipódromo 27 de Abril, de Santiago del Estero. En redes sociales se compartieron diversos comentarios incluso de los denominados «burreros» que señalaban la posibilidad de que los animales estén muriendo al ser inyectados con sustancias para que rindan más, poniendo en riesgo su salud y su vida.

Fuente: Página/12