Universidad Nacional de Córdoba

Impulsada por La Juventud del PTS en Exactas se presentó la primer charla-debate de la Cátedra Libre La Naturaleza Contra el Capital en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN) de la UNC.

El encuentro, realizado el pasado 9 de mayo contó con la participación de Natalia Pérez Harguindeguy, bióloga, investigadora del CONICET y docente; Joaquín Deón, geógrafo, investigador de CONICET y docente y de Santiago Benitez-Vieyra, biólogo, investigador del CONICET y militante del PTS.

En la charla se brindó un panorama sobre cómo se relaciona el ambiente y los ecosistemas con las sociedades humanas históricamente y actualmente, sobre los modos productivos y su impacto en los seres humanos y la naturaleza. Por otra parte, se ligó la relación entre el Marxismo y su desarrollo teórico y militante con problemáticas ambientales, y se debatió sobre la necesidad de una dar salida a estas problemáticas frente a un sistema capitalista y extractivista que degrada la tierra, sus recursos, sus habitantes y la naturaleza.

Joaquín Deón presentó la relación entre las explotaciones mineras, el avance de las inmobiliarias en la zona serrana y la responsabilidad empresarial en la degradación de estos territorios. También expuso el avance minero en lugares como La Calera, Villa Allende y Salsipuedes y la complicidad de gobiernos y empresarios en desalojar a los habitantes históricos de la zona en forma directa o indirecta. Un ejemplo de esto son los incendios provocados y la habilitación estatal para poder explotar terreno quemado para el negocio inmobiliario o minero.

También relató que hay campos de más de 10.000 hectáreas cuya propiedad es de solo seis empresas, que profundizan su negocio a costa de los habitantes y el ambiente. Tomando conceptos de John Bellamy Foster, ejemplificó las huellas del capitaliniano en la zona con cráteres de la megaminería en la zona de las sierras.

Además, remarcó la importancia de volver a lo comunitario, la etapa “Comunaliniana” en la concepción de Foster. Sin olvidar que hay espacios y territorios donde el resistir y luchar son motivo de accionar colectivo y que las prácticas de vida tienen que ser un accionar político donde la universidad tiene el compromiso enorme de construir espacios de transformación social que se centren en lo común.

Natalia Pérez Harguindeguy, expuso sobre el funcionamiento y la concepción de naturaleza, ecosistemas y sobre socio-ecosistemas. En particular, profundizó sobre el binomio “Naturaleza y Ser Humano”, en cómo a partir de esta percepción de separación se generan efectos en nuestra relación con la naturaleza. Habló también sobre la interacción histórica de las sociedades humanas y la naturaleza, así como también de la desvinculación constante entre una y otra.

Realizó un recorrido sobre cómo la biología fue desglosando el funcionamiento de los ecosistemas, finalmente socio-ecosistemas, en principio diferenciándolos de la humanidad y luego incorporando poco a poco su registro sobre la misma. Señaló la interacción con los demás seres vivos, la interacción con las infraestructuras, el tipo de instituciones que las regulan, las actividades productivas y las cuestiones socio-culturales.

Para finalizar, señaló la visión de distintos autores sobre cómo lograr una visión común y viable para poder pensar un futuro que no sea apocalíptico, buscando arbitrar los medios para generar la acción en vez del miedo, intentando poder mejorar nuestra relación con la naturaleza y los ecosistemas.

En tanto, Santiago Benitez-Vieyra expuso sobre el funcionamiento del agronegocio, los cultivos genéticamente modificados, la apropiación de los territorios y explotación por parte de la burguesía y brindó una mirada ambientalista por una salida socialista desde el Marxismo.

Santiago relató cómo conoció por primera vez las posiciones marxistas a partir de la obra de Richard Lewontin, quién reflexionaba sobre las modificaciones genéticas de los cultivos, su asociación con los agroquímicos y los peligros que se conocen históricamente, como así también sobre la propiedad privada sobre las semillas, las tecnologías de efectividad a corto plazo y la apropiación de la renta agropecuaria por parte del agronegocio.

En una segunda parte, desarrolló sobre la apropiación histórica de la tierra por parte de la clase dominante, su interés por privatizar los bienes comunes para convertirlos en ganancia y apropiarse del territorio de los pobladores.

Finalmente, expuso sobre la teoría de Marx sobre la degradación ambiental, señalando cómo la interrupción del metabolismo entre la humanidad y la naturaleza son propias del Capitalismo. Concluyendo que no se trata solamente de interpretar porque y como pasan estas problemáticas también se trata de tomar acción, que es necesario poder cuestionar la esfera de la producción y una salida colectiva, de clase, para las problemáticas ambientales en las que nos encontramos hoy.

La Izquierda Diario