El doctor Rodolfo Franco es médico en el puesto sanitario de Misión Chaqueña, a 50 kilómetros de Embarcación, desde hace 9 años. A más de 2 de haberse declarado la emergencia sociosanitaria en el norte Provincial, con muertes por desnutrición que continúan produciéndose, aseguró que “lo que se ve es porque tenía que haber alguna mejora”.

“Han empezado a venir a Misión Chaqueña algún médico más, vino una pediatra y nada más. Es muy difícil conseguir los remedios, no tenemos ambulancia igual, a veces viene una kinesióloga, porque hay muchos chicos discapacitados que antes no tenían atención, pero viene un rato nomás. Mucho no hay para festejar”. Así describió el médico la situación actual en la comunidad en la que se desempeña desde hace años, asegurando que no hay cambios, “no para una emergencia sanitaria”.

“Ahora en el pueblo hay agua, pero en la salita no hay agua desde hace tres días”, dijo durante la entrevista. Detalló que en el puesto sanitario, a 50 kilómetros del hospital más cercano, “hay muchos desperfectos, el mantenimiento es precario”.

En cuanto a la necesidad de contar con facilitadores bilingües, explicó que en el lugar “hay agentes sanitarios nombrados con una beca de Nación que les pagan 15 mil pesos por mes”. “Los tienen como esclavos, con un salario debajo de la indigencia. Hay dos agentes sanitarios efectivos que están desde hace tiempo y una tercera en Misión Chaqueña, otra en Padre Lozano y en Carboncito. Están ganando ni siquiera para el puchero”, sostuvo el médico resaltando que “en salud, lo que hay que hacer es tomar mucho personal”.

Apuntó así a la falta de profesionales, una constante en casi todo el interior provincial, y subrayó: “Tenemos una sola nutricionista, dos pediatras en el Hospital de Embarcación. Está todo muy verde eso, empezando. Me parece muy bien que esté empezando, podría ser peor”.

“Lo que se ve es porque tenía que haber alguna mejora”, reiteró pesimista ante el panorama, y amplió: “A veces hablo con gente de Salta y creen que en las comunidades hay servicio. Lo único que hay es luz y agua, en las que tenemos suerte. En Carboncito no hay agua, a 5 kilómetros de mi casa. No hay recolección de residuos, no hay alumbrado público casi, no hay un polideportivo para que los chicos se entretengan, no hay un montón de cosas. Los chicos empiezan a los 12 años a tomar en forma desmedida”.

Con discrepancias con el hospital, estimó que son unas 4 mil las personas que habitan el pueblo y a quienes les corresponde poder acceder adecuadamente a los servicios de salud. “Siempre tengo la esperanza de que las cosa mejoren. Han mejorado desde que yo estoy acá, tenemos agua corriente en las casas. En la parte de salud está todo estancado”, observó.

Destacó, además, los programas nacionales que, al menos, sirven de paliativo. “A veces viene Remediar, del gobierno nacional, y a veces nos quedamos sin nada, sin antibióticos ni nada. Sin el plan Remediar, estaríamos mucho peor. Está un poquito más evidente lo que pasa, es más lo que no hay que lo que hay. Y ya no está tan oculto”, cerró.

Consideró que “se están haciendo algunas cosas que se deberían haber hecho siempre, pero no una atención especial de las comunidades”. “Se siguen muriendo niños en Santa Victoria, en Mosconi, de desnutrición y deshidratación”, denunció Franco. Lamentó que la sala de recuperación nutricional de Embarcación “está a medio preparar” por falta de aparatología, según le aseguró a él el ministro de Salud, Juan José Esteban.

Sin embargo, insistió en su teoría. “No estaría creyendo que es por la emergencia sanitaria, sino porque había que hacerlo en algún momento”, dijo. Desconfió de más de 70 muertes por desnutrición en Salta de acuerdo con cifras oficiales. “Seguramente debe haber más casos que los que ellos dicen”, aseveró.