Un informe científico reciente advierte sobre una relación causa-consecuencia cada vez más clara y fruto de la caída de especies silvestres. Menos biodiversidad provoca más enfermedades, dado que esta circunstancia está vinculada al aumento de enfermedades infecciosas, especialmente en comunidades rurales.
El estudio Nature Record National Assessment fue presentado recientemente por la Universidad Northeastern en Estados Unidos. El mismo reúne datos sobre el estado del ambiente y concluye que menos biodiversidad provoca más enfermedades.
Se debe a que el deterioro de la biodiversidad no solo afecta a los ecosistemas, sino también a la salud humana y la economía. Eso sucede especialmente en comunidades rurales.
La conexión entre naturaleza y salud
Según los investigadores, cuando disminuye la biodiversidad aumentan los riesgos de enfermedades y se intensifican infecciones resistentes. Como consecuencia, crecen problemas respiratorios y neurológicos
Esto ocurre porque la degradación de los ecosistemas altera los equilibrios naturales que regulan virus, bacterias y otros patógenos.

Así impacta la pérdida de especies
La fragmentación de hábitats, la contaminación y la presión humana sobre la naturaleza generan condiciones propicias para la aparición de brotes infecciosos.
El informe destaca que la destrucción de ambientes naturales facilita el contacto entre humanos y patógenos. Asimismo, la contaminación del agua y el suelo incrementa enfermedades, mientras que la pérdida de especies rompe “barreras naturales” que limitaban la propagación de virus.
Las comunidades más afectadas
Uno de los puntos más críticos es que el impacto no es igual para todos. Las comunidades rurales y más vulnerables enfrentan mayor exposición a estos riesgos y tienen menos acceso a sistemas de salud.
Sufren, además, un aumento en los costos sanitarios, lo que profundiza desigualdades sociales ya existentes.

Su impacto económico
El informe advierte que la degradación ambiental no solo afecta la salud, sino también la economía. Esto se debe a que aumenta el gasto sanitario, reduce la productividad y compromete el desarrollo a largo plazo.
En otras palabras: dañar la naturaleza tiene consecuencias directas en la vida cotidiana.
Los investigadores plantean un cambio clave. Esto es, dejar de ver la naturaleza como un recurso, y empezar a entenderla como un sistema del que dependemos.

Fuente: Infobae – Nature Record National Assessment


