Desborde del río Bermejo: Sigue el drama de las comunidades aisladas

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La crecida dejó familias incomunicadas en el Chaco salteño y expone una crisis que se repite año tras año.

La crecida del río Bermejo en el norte de Salta no solo dejó inundaciones y evacuaciones. También generó un pedido urgente que resume la gravedad de la situación. “Necesitamos lanchas ya”, reclamaron desde comunidades aisladas que hoy no tienen forma de recibir asistencia.

Según trascendió, familias de zonas rurales del Chaco salteño permanecen incomunicadas debido al avance del agua, que anegó caminos y cortó los accesos terrestres.

Comunidades aisladas y sin acceso

La situación es especialmente crítica en localidades como Coronel Juan Solá (Morillo), donde varias comunidades quedaron completamente aisladas.

De acuerdo con el reporte, la única forma de llegar a estas zonas es por vía fluvial, lo que motivó el pedido urgente de embarcaciones para trasladar alimentos, medicamentos y asistencia básica.

“El agua avanzó mucho y hay familias que no pueden salir”, expresaron en el pedido difundido en redes sociales, convocando a la solidaridad para asistir a las personas afectadas.

Una emergencia que se agrava

El escenario forma parte de una crisis más amplia. Las inundaciones provocadas por la crecida del Bermejo ya afectan a miles de personas en el norte provincial, muchas de ellas pertenecientes a comunidades originarias.

Según datos recientes, más de 15.000 personas resultaron afectadas por el temporal, en un contexto donde los caminos rurales quedaron bajo agua y la asistencia depende, en gran parte, de medios aéreos o embarcaciones.

En varias zonas, incluso el acceso a alimentos y servicios básicos quedó condicionado por la disponibilidad de lanchas o canoas.

El agua como barrera

La crecida del Bermejo, que baja desde Bolivia, genera desbordes que se expanden por amplias áreas del Chaco salteño, transformando caminos en ríos y dejando parajes enteros incomunicados.

En localidades como Rivadavia Banda Norte, el avance del agua obliga a utilizar pequeñas embarcaciones para trasladarse, en un escenario donde la vida cotidiana queda completamente alterada.

Una crisis estructural

Más allá del evento puntual, la situación vuelve a exponer un problema estructural: la falta de infraestructura en regiones vulnerables.

Cada temporada de lluvias, el norte salteño enfrenta escenarios similares, donde comunidades rurales e indígenas quedan aisladas, sin caminos transitables ni sistemas de contención suficientes.

Mientras tanto, los pedidos de ayuda —como el de lanchas— se repiten año tras año como una respuesta urgente frente a una emergencia que, lejos de ser excepcional, se ha vuelto recurrente.

Fuente: Gente de Salta

Animación de limpieza de tanques