En 2022 aumentaron un 46% los usuarios de paneles solares. Juegan en contra los precios internacionales de un mercado importador. Provincia acaba de reglamentar la ley que permite vender el excedente de energía al sistema. Claves y costos de un sistema que empieza a ser una realidad frente a quita de subsidios y aumentos de la luz.

En un escenario de altos costos de la luz y quita de subsidios, tal vez una posible solución sea mirar al cielo y volcarse a los paneles solares. En la Argentina crece el número de personas que los eligen, aunque aún es algo incipiente al que le juega en contra la falta de conocimiento y los precios dolarizados.

Provincia de Buenos Aires avanzó días atrás al reglamentar la Ley de Generación Distribuida. Ahora, quienes instalen paneles solares en sus hogares podrán inyectar la energía excedente a la red eléctrica y recibir descuentos impositivos, como en Ingresos Brutos y el Impuesto al Sello.

“El futuro es por ahí”, remarca Gastón Ghoni, subsecretario de Energía bonaerense, aunque aclara: “Veremos el desarrollo al mediano plazo, lo que buscamos es dar el marco regulatorio e incentivar para que eso suceda”.

Desde el Ejecutivo hablan de un triple beneficio: produce ahorros en las facturas, permite un uso más eficiente, y promueve hábitos de cuidado ambiental. “La Provincia es pionera en autogeneración. Ahora cualquiera pueda vender al sistema –continúa–. En muchos casos uno está afuera de casa cuando más energía se genera, esto te posibilita inyectar el excedente y tomar energía de la red cuando la necesites a la noche”.

Vivir solo cuesta vida

“El gran desafío es ver cómo bajan los precios. El contexto internacional no ayuda, hubo un salto muy grande en el último tiempo con la guerra y el dólar, pero estuvimos interactuando con un montón de interesados en avanzar en la producción”, explica Ghoni. Y añade que “la energía solar también va a ser más seductora para aquellos consumidores que dejaron de recibir el subsidio en la tarifa de luz”.

Un panel fotovoltaico estándar tiene una potencia de 300 Watts con plena luz (poco más que una heladera con freezer). La energía que produzca va a depender de la cantidad de sol disponible, lo que a su vez depende del lugar de instalación. “En promedio en la Provincia de Buenos aires se podría esperar una producción anual de 350 kW/h con un mismo panel: poco más del 10% del consumo anual de un hogar promedio en Argentina”, destaca Adrien Sergent, ingeniero eléctrico francés, radicado en la Argentina desde 2013.

Gran parte de los componentes son importados (sobre todo China), por lo que los precios se mueven con el tipo de cambio. Una instalación para uso residencial sin baterías con 10 paneles de 300W cuesta unos 5000 dólares, incluyendo el inversor –otro equipo electrónico necesario– y la mano de obra para la instalación.

El tiempo necesario para recuperar la inversión dependerá de factores como el valor de las tarifas, la cantidad de luz disponible y los horarios que maneje la persona o la empresa. “Para una pyme con galpón ese retorno sobre inversión puede ser de unos cinco años”, sostiene Sergent. Y completa: “A medida que aumentan las tarifas de luz o se quitan subsidios, el incentivo de usar la energía solar se hace cada vez más importante”.

Comenta que la Ley nacional 27.424 otorga un beneficio fiscal de 65 mil pesos por Kw instalado, que se deduce sobre pago de ganancias. Pero hay provincias, como San Luis, Misiones o Salta, que todavía no adhirieron. Otras como Santa Fe no adhirieron, aunque tienen leyes provinciales con más incentivos económicos. “A nivel regional la Argentina llega un poco tarde. Brasil es quien más avanzó en América del Sur –relata Sergent–. Tiene que ver con la fórmula con la que calculan el precio del excedente de generación que uno inyecta a la red pública. Allá da mucho más beneficio. Aquí eligieron un esquema que es el que menos perjudica a la distribuidora, y el consumidor final debe esperar más tiempo hasta recuperar la inversión”.

La tierra del sol

Un informe de diciembre de la Secretaría de Energía de la Nación analizó 13 provincias, y de Buenos Aires sólo el Conurbano. Según reveló, durante el último año en esa mitad del país se pasó de 735 a 1072 usuarios–generadores. Un 46%. También hay 471 proyectos “con Reserva de Potencia aprobada”. En enero de 2022 eran apenas 109. Mes a mes la tendencia sube, aunque aún se está lejos de la meta de la Ley 27.424 que prevé 1000 MW instalados para 2030. Hasta hace un mes eran 18 MW.

Córdoba es la provincia donde más personas la usan en sus residencias. Le sigue Buenos Aires. En materia de producción lidera San Juan. Concentra el 46% de los parques del país. Una de las últimas novedades es el Parque Solar Zonda, que ocupará 300 hectáreas en la localidad de Bella Vista. Es el primer proyecto solar de YPF Luz con potencial de ser el mayor generador de energía solar del país, equivalente al consumo de 140 mil hogares. Además, en Tocota (Calingasta) funcionará el primer parque con producción de componentes nacionales, que alcanzará hasta 350 megavatios.

Pablo De Benedictis es socio fundador de Goodenergy, empresa de La Plata creada en 2011 en el garaje de su abuela junto a otro amigo. Hoy, a través de 90 distribuidores, ofrecen tres tipos de productos solares: termotanques, paneles y climatizadores de pileta. “La demanda se duplica cada año. De los 10 millones de hogares que hay en el país menos del 5% tienen energía solar, pero año tras año se ve un importante aumento de la demanda”. Agrega que actualmente un termotanque solar no tiene mucha diferencia con uno convencional: “un equipo para cuatro personas sale aproximadamente 230.000 pesos, mientras que uno convencional está entre 60 y 200 mil; esa diferencia se puede amortizar entre uno y tres años. Un panel dura 30 años, no consume combustible, no hace ruido, se activa de forma automática y aporta al cuidado del medioambiente”.

Tiempo Argentino