industria vitivinícola

Se trata de una métrica que cuantifica los impactos potenciales y es fruto de un convenio entre el CONICET y la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR).

Investigadores e investigadoras del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), integrantes además del grupo CLIOPE, de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Facultad Regional Mendoza, presentaron la «Calculadora de huella de agua y carbono», herramienta que permitirá a la producción vitivinícola determinar los indicadores de desempeño ambiental de su producto y su cadena de suministro.

La presentación de la calculadora de huella de agua y carbono, estuvo a cargo de las investigadoras del CONICET, y del grupo CLIOPE, Bárbara Civit, responsable del proyecto, y Roxana Piastrellini. “Quiero destacar tres aspectos: el primero es el compromiso de quienes hemos propuesto esta herramienta y de las personas que la usan para poder hacer devoluciones sobre su funcionamiento; el otro aspecto es el incentivo, una herramienta simplificada puede llevar al sector a involucrarse en la determinación de las huellas ambientales de sus productos, y finalmente, saber que esto trae beneficios aparejados, es decir, conocer los resultados nos permite gestionar los recursos, las emisiones y modificar donde se encuentra un punto crítico” dijo Civit y continuó “el equipo de trabajo estuvo conformado por investigadores e investigadoras del CONICET y del grupo CLIOPE, y becarias que ayudaron a que podamos materializar esta idea, y junto con Virginia Furlani y Romina Palazzo de la COVIAR hemos trabajado codo a codo para que esto pueda presentarse”.

Por su parte, Fidel Roig, director del CCT-CONICET Mendoza, felicitó al grupo de trabajo y afirmó: “Aquí confluyen organismos y voluntades de grupos de trabajo que hay que celebrar. La investigación científica, el sector privado y la academia tienen que estar sintonía para poder realizar avances significativos que brinden soluciones a los problemas reales que tenemos en el territorio”.

A su turno, Claudio Galmarini, director del Centro Regional Mendoza-San Juan del INTA y director por este organismo de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), aseguró: “El agua es un tema central que nos ocupa a todos los que vivimos en el oasis central argentino y claramente tenemos que saber cuánta agua usamos para producir y para vivir, y la huella hídrica es parte de eso”, y agregó: “El desafío no es solo tener la herramienta, sino que la podamos aplicar, que el sector realmente esté conforme, y nos sirva para usar mejor nuestros recursos naturales y ser más competitivos”.

Asimismo, Daniel Rada, director del Observatorio Vitivinícola Argentino afirmó “Entre los grandes ejes que maneja el observatorio siempre tuvimos en cuenta la sustentabilidad, por lo que celebramos ser parte de un proyecto de este tipo y felicitamos al equipo creador”.

Para finalizar, José Molina, director por la Cámara de Productores Vitícolas de San Juan, aseguró: “Quiero transmitir el orgullo que siento por equipo de la COVIAR y cómo ha podido articular con los distintos organismos para determinar la huella hídrica y de carbono del vino, y entender que el uso de las energías limpias cambia el paradigma de la relación del ser humano con las energías y que lo estemos liderando desde la vitivinicultura no es poca cosa”.

El acto terminó con la experiencia de usuarias de la calculadora, Rocío Gómez, de Finca Canopus y Natalia Marital de bodega Fabre.

Sobre el convenio

La huella de agua es una métrica con la que se cuantifican los impactos potenciales relacionados con el uso y el consumo de este elemento en un sistema, mediante la recopilación y evaluación de las entradas y salidas de flujos de agua. Mientras que la huella de carbono es la suma de los gases de efecto invernadero (GEI), emisiones y remociones, y se realiza sobre una evaluación de ciclo de vida analizando solamente la categoría de impacto del cambio climático.

El desarrollo de la calculadora surge de un convenio entre el CONICET y la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) que, en primera instancia, será utilizada por productores de San Rafael, Mendoza, para luego extenderse a otros usuarios de la industria en la Argentina. La herramienta fue creada en el marco del proyecto “vitivinicultura sostenible 4.0” financiado por el Programa “Soluciona” de la Subsecretaría de Economía del Conocimiento de la Secretaría de Industria de la Nación.

El acuerdo prevé, además, un programa de capacitación a los usuarios quienes contarán con un instructivo de uso y la guía de sostenibilidad de la COVIAR lo que permitirá que, una vez obtenido el diagnóstico, puedan diseñarse alternativas de mitigación y/o compensación sobre la base de esta guía que desglosa diferentes formas de optimización sostenible.

La calculadora está disponible para su uso en la página web del Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA).

Panel “Huellas ambientales y mercados”

El conversatorio fue moderado por Claudia Quini, gerente de fiscalización del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV); Ian Vázquez Rowe, investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y especialista en análisis de ciclo de vida y huellas ambientales; Gastón Olibano, gerente regional IRAM Cuyo; y Cintia Hernández, directora para la generación de nuevas empresas de la economía del conocimiento, de la Secretaría de Economía del Conocimiento de la Nación.

Fuente: CONICET