Al costado del mundo

“Chernobyl salteño”: el grave caso de contaminación que convirtió un bosque nativo en un campo de muerte

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Un pozo petrolero abandonado en Lomas de Olmedo, departamento Orán, libera gases y fluidos tóxicos desde hace más de dos años. Ya se destruyeron al menos 20 hectáreas de bosque nativo y murieron cientos de animales.

Una tragedia ambiental evitable se desarrolla en el norte de la provincia de Salta. En la zona de Lomas de Olmedo, a unos 260 kilómetros de la capital provincial, un pozo petrolero abandonado emana gases y líquidos tóxicos que se dispersan sobre el suelo y la vegetación, formando una película aceitosa que ya transformó un bosque nativo en un verdadero campo de muerte.

El pozo, ubicado en el área conocida como Puesto Guardián, no tiene responsable visible. Mientras tanto, una nube tóxica permanente envuelve el lugar, envenena la flora y la fauna —doméstica y silvestre— y obligó a familias de la zona a relocalizarse, ya que el aire se volvió irrespirable.

Un ecosistema único, devastado

La zona afectada se encuentra en una región de transición entre el Chaco Seco y el piedemonte de las Yungas, donde prosperan bosques de quebracho, cebil y espina corona. Allí también se conservan algunos de los mejores remanentes de palo de papel, una especie nativa en peligro.

Se trata además de un Área Importante para la Conservación de las Aves, hábitat de especies como ñandúes, patos criollos, águilas coronadas y halcones pecho naranja. La biodiversidad incluye también tortuga acuática chaqueña, lampalagua, oso hormiguero, pecarí labiado, ocelote y hurón mayor, varias de ellas amenazadas.

Hoy, al menos 20 hectáreas de bosque nativo están completamente destruidas, sin vida vegetal, y la afectación se extiende mucho más allá según el viento, la temperatura y las condiciones climáticas.

Dos años de contaminación sin control

Los primeros problemas se registraron en 2023, cuando se detectó una fuga de fluidos. Desde entonces, el pozo intensificó la emisión de gases y líquidos a alta presión, generando también riesgos severos de explosión e incendios.

Productores locales denunciaron la muerte de unas 350 cabezas de ganado, además de caballos, zorros y aves silvestres. Greenpeace estuvo recientemente en el lugar y documentó el avance de la contaminación, calificando la situación como un verdadero “Chernobyl salteño”.

Responsabilidades y falta de respuestas

La provincia de Salta inició una demanda contra President Petroleum S.A., última empresa concesionaria del pozo. Sin embargo, hasta el momento no hubo respuestas efectivas, ni acciones judiciales que garanticen la remediación del daño.

Según la Ley General del Ambiente, todos los actores que hayan participado en la cadena de producción del daño tienen responsabilidad en la reparación. Esto incluye no solo a la empresa, sino también al Gobierno provincial y al Estado nacional, que deben garantizar el saneamiento del área.

Desde Greenpeace convocaron a la ciudadanía a exigir medidas urgentes para detener la contaminación y reparar un daño ambiental que avanza día a día en los bosques del norte salteño.

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