La Reserva Los Andes, clave para la biodiversidad de la Puna, queda expuesta mientras crecen los proyectos mineros.
El avance de la minería de litio en el norte argentino suma un nuevo foco de preocupación. En la Reserva Natural Los Andes, la mayor área protegida de la provincia de Salta, proyectos extractivos avanzan en paralelo a la falta de implementación de políticas de conservación.
Según reveló una investigación de Mongabay Latam, la Provincia ha dejado sin aplicación efectiva el plan de manejo de esta reserva mientras habilita el desarrollo de proyectos mineros en su interior.
Una reserva “en los papeles”
Creada en 1980, la Reserva Los Andes abarca más de 14.000 kilómetros cuadrados y representa cerca del 80% de la superficie protegida de Salta. Sin embargo, especialistas advierten que su protección es, en gran medida, formal.
De acuerdo con el trabajo periodístico, el plan de manejo aprobado en 2018 —que debía ordenar las actividades y proteger ecosistemas clave— nunca se implementó. Ello deja al área en una situación de vulnerabilidad frente al avance extractivo.
En ese contexto, investigadores y funcionarios consultados coinciden en que se trata de una “reserva de papel”, donde la conservación no se traduce en políticas efectivas.

Litio dentro de un área protegida
Dentro de la reserva, el gobierno de Gustavo Sáenz ha concesionado al menos 22 proyectos vinculados al litio, muchos de ellos en etapa de exploración.
Estos proyectos se ubican en salares que forman parte de ecosistemas extremadamente frágiles, donde la disponibilidad de agua es limitada y cualquier alteración puede tener efectos profundos.
La extracción de litio —clave para la producción de baterías en el marco de la transición energética— implica el bombeo de salmueras subterráneas. Esto puede afectar humedales altoandinos y lagunas que sostienen la biodiversidad local.
Biodiversidad y comunidades en riesgo

La Reserva Los Andes es hogar de especies emblemáticas como vicuñas, guanacos y flamencos altoandinos, además de albergar ecosistemas únicos adaptados a condiciones extremas.
También es territorio habitado por comunidades indígenas que dependen del agua de los salares para la cría de ganado y su subsistencia.
Según la investigación, estas comunidades ya enfrentan tensiones por el uso del territorio y reclaman derechos sobre las tierras, en un contexto donde la minería avanza como actividad prioritaria.
Agua escasa, presión creciente
Uno de los principales puntos de conflicto es el uso del agua. En la Puna, donde las precipitaciones son mínimas y los ecosistemas dependen de un equilibrio hídrico muy delicado, la minería puede generar impactos acumulativos.
Especialistas advierten que incluso pequeñas alteraciones pueden afectar la disponibilidad de agua para la fauna, la flora y las comunidades.






