Se trata de un producto líquido biocontrolador elaborado junto a la Universidad y el gobierno salteño. Ya lo aplican en el norte. Es clave contra el mosquito, que produce hasta 18 mil larvas.

“Estamos orgullosos y a la vez esperanzados”, dice Guadalupe Mercado Cárdenas –40 años, investigadora de la Estación Experimental Agropecuaria dependiente del INTA Salta y responsable del Laboratorio de Sanidad Vegetal–, y no es para menos. “Hasta ahora tuvimos una eficacia del 97 por ciento. Eso quiere decir que estamos muy cerca de tener una herramienta más para el manejo integrado del mosquito vector del dengue”.

El aporte valioso de Cárdenas a la salud pública comenzó con la firma del Convenio de Cooperación Técnica entre investigadores del INTA Salta, el Ministerio de Salud Pública de la provincia (MSP) y la Universidad Nacional de Salta (UNSa) para “la producción asociada y distribución intraprovincial de biocontroladores para ser utilizados exclusivamente en el control de insectos vectores del dengue, chikungunya y zika”.

“Esta bacteria benéfica –explica la investigadora en un esfuerzo por evitar la jerga técnica– produce una toxina que termina matando a la larva del mosquito. El ciclo de vida del mosquito comienza cuando ponen los huevos cerca de reservorios de agua; de esos huevos salen las larvas que luego se transformarán en mosquitos. Para que la gente tenga una idea, el mosquito del género Aedes, que es el que transmite el dengue, es capaz de producir hasta 18 mil larvas, mientras que el mosquito culex, que también es vector de otras enfermedades, puede producir 170 mil larvas. Es muchísimo”.

El trabajo del equipo de Cárdenas consistió, entonces, en la confección de una formulación líquida, es decir, organismos vivos (hongos, virus y, en este caso en particular, la bacteria biocontroladora) capaces de repeler, matar o inhibir el desarrollo de insectos, ácaros, gasterópodos, nematodos y patógenos.

Tomando la experiencia de Santa Fe, el larvicida se comenzó a aplicar en los pozos ciegos infectados de la localidad fronteriza de Salvador Mazza y luego continuó por Aguaray, Embarcación, General Ballivián, General Mosconi, Tartagal y Coronel Cornejo. Zonas con tasas tan altas de infección como en los sitios críticos de Paraguay y Brasil. En cada uno de los puntos se redujo la población de mosquitos en un 97 por ciento.

“Otra cosa positiva de esta formulación líquida –agrega Cárdenas– es que es inocua para la flora, la fauna y tiene un bajo impacto ambiental en relación a otros productos. También es biodegradable, de rápida acción y no genera resistencia. Hoy solo existen herramientas de síntesis química para el control, y esta formulación líquida es una herramienta biológica que, sumada a las medidas preventivas como el descacharrado, es altamente efectiva”.

Multidisciplinario

«Es un orgullo contar con personas tan capacitadas en nuestra provincia que, mediante su ardua labor, contribuyen a combatir una endemia como son las enfermedades transmitidas por mosquitos», declaró el ministro de Salud Pública de Salta, Juan José Esteban. En la provincia ya tienen al menos 9 muertos por dengue. Cárdenas, que también es ingeniera agrónoma y doctora en Ciencias Agropecuarias, admite que los “casos de prevalencia e incidencia de dengue en Salta subieron este año respecto a la campaña pasada por las condiciones climáticas, sin embargo el convenio nos permitió la capacitación de agentes socioambientales para la aplicación del larvicida en tres municipios más”.

La investigadora insiste en destacar la importancia del Convenio de Cooperación Técnica: “se trata de tres instituciones públicas de la provincia y facilitó totalmente el trabajo”.

“Nosotros en el INTA –continúa– trabajamos sobre sistemas agrícolas, y el intercambio con el Ministerio y la universidad nos permitió tener un nexo con la salud humana; el convenio logró una articulación en el sentido de una investigación multidisciplinaria en la que participaron, entre otros, ingenieros agrónomos, biólogos y médicos. Un equipo con diferentes profesiones nos permitió trabajar en distintas líneas. Por ejemplo, ahora estamos probamos hongos sobre los parásitos que producen la desnutrición en los seres humanos. Son los nexos los que permiten que ocurran estos hallazgos”.

El convenio vence en septiembre de este año, pero Cárdenas ya avisa que ella y su equipo están muy lejos de sentir que lo logrado hasta acá es suficiente.

“Nuestra idea –insiste– es presentar nuevas líneas de investigación para producir mayor cantidad de esta formulación líquida conservando la calidad. Sabemos que siempre que se trata de investigación y desarrollo esta es la etapa más crítica, pero igual nos ponemos esa meta porque es lo que va a tener impacto real en la sociedad”.

Fuente: Tiempo Argentino