En Salta se marchó por el orgullo y les adolescentes fueron protagonistas en las calles. Las organizaciones destacaron que la marcha es «para vencer el mandato de la vergüenza por ser lesbianas, gays, bisexuales, travestis, trans, intersex, putos, tortas, travas, maricas, no binaries». «Aún hay muchos derechos por conquistar», afirmaron.

En el marco del Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, distintas organizaciones del colectivo de la diversidad y personas autoconvocadas, coparon las calles de la ciudad de Salta para manifestar su orgullo salteño. La particularidad de este año fue la gran cantidad de adolescentes y jóvenes presentes, mayoría en la multitudinaria concentración.

Cada paso por el centro salteño se unió a las demandas históricas en la provincia: la derogación del artículo 114 del Código Contravencional, que se usa para perseguir, violentar y criminalizar a las personas trans, y el pedido de que se cumpla el cupo laboral travesti trans, que logró su sanción a nivel nacional el año pasado.

Alicia, de 14 años, participó por primera vez de la Marcha del Orgullo. Durante todo el recorrido sostuvo la bandera que pedía el cese de los travesticidios y transfeminicidios, figuras que reflejan las muertes de las personas trans sólo por su identidad de género. «Vine porque desde chica mis papás me inculcaron la aceptación a las personas» y porque «siento que (esta marcha) es algo hermoso que se tiene que ver y escuchar», dijo.

«Las personas se tienen que aceptar tal y cómo son», ratificó. Y pidió al Estado y a toda la sociedad que «no rompan algo lindo», como ocurre cuando no se acompaña con políticas de inclusión. «Ver todo esto en una ciudad chica de un país tan grande, es precioso para mí», expresó la adolescente.

Precisamente, la red de organizaciones y activistas del movimiento LGTBIQ+ que funciona actualmente en la ciudad de Salta y organizó la nueva manifestación, afirmó en un documento conjunto: «Nuevamente nos juntamos para recordar que la lucha continúa» y para «vencer el mandato de la vergüenza por ser lesbianas, gays, bisexuales, travestis, trans, intersex, putos, tortas, travas, maricas, no binaries».

Manifestaron que «muchos derechos fueron alcanzados, pero aún hay muchos por conquistar». El trabajo articulado de la red de organizaciones y activistas nació al calor de la XVIII Marcha del Orgullo LGBTIQ+ de la ciudad de Salta en 2021, en memoria de la activista trans Pelusa Liendro, impulsora de la primera Marcha del Orgullo salteña, junto a su compañera Rosario Sansone.

Esa articulación se sostiene hasta hoy con el propósito de «recuperar y reivindicar la historia de las luchas, de quienes construyeron este movimiento y nuestro presente».

Precisamente, desde la red sostuvieron que ser parte de las disidencias sexuales en la provincia, «sigue siendo todavía un fuerte estigma social», lo que lleva a que exista un impacto negativo en el ejercicio de una ciudadanía plena, ya que se genera «una brecha de desigualdad, aislamiento y exclusión que es histórica y específica en esta población».

Por esto, afirmaron que perdura la falta de apoyo gubernamental cuando se habla de hacer cumplir los derechos humanos de la comunidad. Y resaltaron el trabajo que vienen realizando personas del colectivo LGBTIQ+ buscando la implementación de políticas públicas en cuestiones de diversidad y género.

Cada uno de esos reclamos se hicieron sentir durante todo el recorrido, pero tomaron fuerza en las puertas de la Legislatura salteña, que en esos momentos estaba sesionando. Una de las referentes y parte de Mujeres Trans Argentina, María Pía Ceballos, repudió que varios proyectos LGBT fueron «cajoneados» de manera reiterada y perdieron estado parlamentario.

Pidió a les legisladores que «dejen de mirar a otro lado porque aquí (en las calles) está la diversidad sexual que pide vivienda, trabajo, educación y que quiere erradicar la violencia, el prejuicio y el bullying». En esa misma línea, expresó que «Salta también es LGBT, es trava, trans, tiene una furia revolucionaria que lo va a transformar todo».

Todas las demandas, tanto al Poder Legislativo como Ejecutivo, tenían la exigencia de la transversalidad de la perspectiva de género en cada una de las acciones que se emprendan. Y que cada medida que se adopte tenga «la implementación de partidas presupuestarias» porque «las leyes son letra muerta si no se tiene presupuesto».

«Es importante que los representantes del gobierno escuchen las voces de todas las personas que se congregaron y se movilizaron hasta acá» porque «vamos a seguir marchando y celebrando el orgullo hasta que logremos cada uno de nuestros derechos», dijo unos de los conductores de la marcha.

Aún sin cupo laboral

La Legislatura salteña aún no adhirió a la Ley 27.636, de Promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero «Diana Sacayán – Lohana Berkins». Tampoco está trabajando en un proyecto que refiera al cupo laboral, algo que fue destacado por la periodista trans Nicole Erazo, quien expresó que es «esa injusticia la que se visibiliza aquí».

Recientemente, y después que la Universidad Nacional de Salta (UNSa) adhiriera a la norma, Erazo reclamó que la ley nacional no se está aplicando en la provincia, sobre todo en los organismos nacionales que tienen desde 2020 el decreto 721, que ordena la inclusión de personas travesti trans el sistema público nacional. En su caso, hace un año había presentado formalmente el pedido de cumplimiento del cupo laboral en Radio Nacional Salta. Pero se le dijo que no es posible.

En el caso de los municipios, sólo 7 de los 60 que existen tiene sancionado el cupo laboral trans, pero ninguno lo aplica. Ellos son: Rosario de Lerma, Cerrillos, El Carril, Joaquín V. González, Metán, Vaqueros y Orán, este último fue el primero en aprobarlo, en 2018.

Lo que sí entró en discusión este año en Salta, por iniciativa del colectivo LGBT, es un proyecto de Ley Integral para personas trans que busca que desde el Estado y la sociedad en su conjunto se respete y promueva el ejercicio pleno de los derechos de las personas trans, y que haya una integración social a nivel cultural, económico-laboral, en el ámbito de la salud y la educación principalmente. Ayer también se pidió que se dé un pronto tratamiento en el recinto.

A la Cámara también se le reclamó la derogación del artículo 114 del Código Contravencional. La provincia es una de las 18 jurisdicciones que aún mantiene este Código que penaliza, hasta con 15 días de arresto, a las personas que ejercen la prostitución, y que perjudica sobremanera a las mujeres trans, ya que son perseguidas y violentadas por la Policía.

Les manifestantes afirmaron que se sigue criminalizando, por lo que exigieron: «Basta de violencia policial». En ese sentido, pidieron que se reconozca y repare la violencia institucional ejercida por las fuerzas de seguridad contra las personas travestis y trans. Además, que se establezca un régimen jubilatorio y de pensiones para las personas mayores travestis y trans, cuyo promedio de vida es menor a las personas heterosexuales porque se «les impuso la discriminación, la violencia y el sistema prostituyente».

Por eso, también pidieron al Congreso Nacional que trate y apruebe los proyectos de Ley #ReconocerEsReparar y de jubilaciones y pensiones para personas travestis y trans. Se sumó, la exigencia de la sanción de una nueva Ley Nacional de Respuesta Integral al VIH, las hepatitis virales, la tuberculosis e infecciones de transmisión sexual (ITS), que ya cuenta con media sanción en la Cámara de Diputados.

También reclamaron protección y asistencia para las trabajadoras sexuales y personas en situación de prostitución; que se implementen medidas para prevenir los travesticidios y erradicar el travesticidio social, «que condena a la desaparición y muerte de nuestras compañeras, compañeros y compañeres».

«Mostrar lo que somos, sin tener miedo»

Carla Morales, referente de la diversidad en Salta y cara visible de las denuncias de abuso sexual y corrupción de menores que le imputaron al ex sacerdote de Rosario de Lerma Emilio Lamas, agradeció a cada uno de les presentes en la marcha. Conmovida por la cantidad de adolescentes y jóvenes, dijo que «es un montón estar (marchando) en Salta, ser de Salta, que nos vean los vecinos y los amigos». «Ser visibles es eso, mostrar lo que somos sin tener miedo, chiques. Gracias por estar acá», expresó.

Aseguró que la marcha del orgullo es el espacio donde no dejarán de exigir derechos. Y que esa exigencia será desde la alegría, ya que «hemos recibido mucha violencia y nosotres no vamos a responder de la misma forma». «Entonces lo que hacemos es juntarnos, marchar y bailar», dijo antes de gritar: «Furia Travesti».

Una que llamó particularmente la atención fue Carnestolenda, artista drag queen de Salta, que se mostró vestida con un poncho salteño. «Lo elegí porque me representa», dijo a Salta/12. «Soy drag queen y no sólo soy una artista, sino que soy salteña» por lo que «me parece importante reivindicar mis raíces».

En ese sentido, cuestionó que el poncho salteño esté históricamente representado con el hombre, con la imagen del gaucho masculino. Se preguntó: «¿por qué no puedo representar a una Macacha Güemes?», y sostuvo que el poncho también puede visibilizarse «como algo que también pertenece a la comunidad LGBTIQ+».

A todas las expresiones se sumaron las vivencias de las personas que asistían por primera vez a una Marcha del Orgullo. Ese fue el caso de Celeste, una joven de 22 años, que aseguró que asistió porque «este año decidí ser libre, ser yo misma». Esa decisión la pudo tener cuando empezó a trabajar en un bar gay, Babilon, donde vio que podía «mostrarse como soy».

«En esta marcha la estoy pasando re bien, veo que no se discrimina a nadie y eso está buenísimo», manifestó. Los mismos sentimientos compartió Cristian, de 17 años, que también marchó por primera vez. «Me gusta estar acá», «uno se siente bien, viene acá y se expresa», dijo.

La presencia juvenil exigió de manera reiterada la implementación real de la Educación Sexual Integral con perspectiva LGBTIQ+, que debe ser efectiva, se sostuvo en el documento, «para que todas las identidades de género y orientaciones sexuales sean igualmente visibilizadas como así también social y pedagógicamente valoradas».

Aseguraron que las infancias y adolescencias deben estar libres de discriminación y violencia. «Queremos ESI para desarmar la estructura cis-hetero-patriarcal que es el pilar de la violencia hacia las mujeres y personas LGBTIQ+» y aprender nuevas formas de construir masculinidades y vínculos sin violencia.

Salta 12